domingo, 26 de enero de 2014

mi vida.

y luego te das cuenta que ya no puedes seguir con tu vida, que ya no soportas un golpe más, que ya no eres fuerte y aunque no te diste cuenta, esto fue destruyéndote poco a poco, sientes ganas de llorar y sabes que luego de esto ya nada será igual. Tomas en tus temblorosas manos el pequeño filo del sacapuntas que acabas de desarmar, secas bruscamente tus lagrimas, acercas el filo a tu muñeca y lo haces. Sientes como la sangre comienza a caer y un pequeño ardor inunda tu cuerpo por unos minutos. Sonríes al ver el corte. Es el primero de muchos otros más. Sabes que no está del todo bien, pero sin embargo lo sigues haciendo, y tienes más que claro que luego de aquel primer corte, nunca más dejarás de hacerlo. Porque es básicamente como una droga, tarde o temprano termina por convertirse en un vicio.

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