muerta en vida.
Aquella chica. Su mirada siempre está puesta en la ventana mirando el vacío. Frecuentemente no habla con palabras, solo con miradas. Llenos de sentimientos, de dolor y soledad. Le gustan los días fríos. Agacha la mirada cada vez que ve a una persona y estar solo le hace sentir lo mismo de siempre. Es golpeada. Humillada. Le gusta crear cosas bonitas en su mente para no recordar el dolor que siente. Para no recordar a esas personas tan malas, pero la fantasía solo dura unos minutos. Su almohada lo espera cada noche, la aprieta con fuerza, la abraza, le agradece que esté allí con ella siempre y empieza a llorar. Recordando cada cosa que hizo pero no daba ningún resultado, ¿qué les hizo a ellos? pide a gritos ayuda pero nadie la escucha. Se mira así misma en el espejo, sus lágrimas caen tan delicadamente. Se mira con odio, con temor y mucho dolor. Mira cada cicatriz, cada momento y experiencia vivida en su pecho. En sus brazos. Golpea el espejo fuertemente. Solo quiere huir de aquí. Solo quiere sentirse amada. Quiere vivir en todas las sonrisas de las personas. Sabe mirar con amor pero ninguno de ellos son los indicados. Mira el cielo, los pájaros, le gusta mucho la naturaleza. Quiere darle significado algún día a la palabra felicidad aunque no sepa como empezar. Está estancada. Quiere levantarse pero no le dan la mano. Quiere alejarse pero quedarse siendo fuerte.
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